Nos ha llamado la atención el
siguiente artículo de la BBC que afirma que, en los últimos años, China ha estado
construyendo el equivalente a casi una universidad por semana.
Durante décadas, Estados Unidos ha
mantenido la supremacía en cuanto a número de estudiantes universitarios y, por
eso, también dominaban el mercado profesional.
Las predicciones estiman un
crecimiento para 2030 del 300% de graduados entre 25 y 34 años, una cifra nada
desestimable si la comparamos con el 30% esperado en Europa y EE.UU.
Esto nos podría llevar a pensar que
se producirá una sobrecualificación de la población, pero no es el caso: no se
trata únicamente de un aumento en el número de estudiantes, sino que estos
cursan estudios de las áreas más relevantes para los avances tecnológicos y de
innovación (matemáticas, ciencia, computación e ingeniería), lo que quiere
decir que estos egresados son el motor de la prosperidad en las economías
basada en el conocimiento. En unos años, los profesionales de estos sectores
serán en su mayoría de origen chino o indio.
Para los que cuestionan la calidad
y la relevancia de los títulos universitarios de China, en las pruebas más
recientes de PISA, «el 10% más desfavorecido entre los niños de 15 años de edad
en Shanghái obtuvo mayores calificaciones en matemáticas que el 10% de los
niños de 15 años más privilegiados en EE.UU».
El reto de los países occidentales
será prepararse par una futura competencia con las economías asiáticas dentro
del sector del conocimiento.

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